Los trenes se van al purgatorio
Súbete al mítico "Longino" y prepárate para un viaje inolvidable por la pampa salitrera de Chile, donde cada traqueteo del tren revela un fragmento de humanidad en el vasto desierto. En "Los trenes se van al purgatorio", Hernán Rivera Letelier nos embarca en una travesía de cuatro días y cuatro noches a bordo del tren Longitudinal Norte, un verdadero crisol de vidas y relatos que se cruzan en el corazón del Desierto de Atacama. A través de sus vagones, conocerás a personajes entrañables y variopintos: desde un acordeonista atormentado por un amor perdido y una quiromántica con sus brebajes mágicos, hasta un ciego que canta boleros, una madre en duelo buscando los restos de su hijo, y una pareja de enamorados que desafía al destino. Cada pasajero carga una historia, un secreto o una esperanza que se desvela con el ritmo hipnótico de las vías, transformando el tren en un escenario ambulante de dramas y alegrías cotidianas. Esta novela es una joya para entender la identidad y el alma del norte chileno, un homenaje a las oficinas salitreras y a la gente que habitó ese "purgatorio" de sal y viento que hoy está en el olvido. Rivera Letelier, con su pluma característica, pinta un fresco de la vida pampina, llena de nostalgia, folclore y una profunda humanidad, rescatando un Chile que se resiste a ser olvidado. Sus relatos, cargados de ternura y situaciones a veces jocosas, a veces dramáticas, te conectarán con la esencia de un pasado que forjó nuestra nación. Leer "Los trenes se van al purgatorio" es sumergirse en un capítulo vivo de nuestra historia, a través de personajes que parecen bajados del mismo desierto, con sus sueños y desamores. Es una invitación a sentir el pulso de la pampa y a descubrir la riqueza de sus historias.
Sobre el autor
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Hernán Rivera Letelier, destacado escritor chileno, nació el 11 de julio de 1950 en Talca, Chile. Pasó su infancia hasta los once años en la oficina salitrera de Algorta, en el norte de Chile, una experiencia que marcaría profundamente su obra literaria. Tras el cierre de la salitrera, su familia se trasladó a Antofagasta, donde la trágica muerte de su madre lo llevó a una etapa de autosuficiencia, vendiendo periódicos y trabajando como mensajero para sobrevivir. Posteriormente, se embarcó en un periodo de viajes por varios países sudamericanos antes de asentarse en Pedro de Valdivia, donde completó su enseñanza media en INACAP. Rivera Letelier inició su trayectoria literaria en 1988 con poesía y cuentos, pero fue en el género novelístico donde alcanzó un reconocimiento masivo y de la crítica. Sus novelas, caracterizadas por su fuerza narrativa, originalidad expresiva y personajes realistas, recrean magistralmente la vida en la pampa salitrera, sus obreros, amores y la singular cosmovisión de los pueblos del desierto de Atacama. Entre sus obras más célebres se encuentran "La reina Isabel cantaba rancheras" (1994), "Fatamorgana de amor con banda de música" (1998), "Santa María de las flores negras" (2002) y "El arte de la resurrección" (2010). A lo largo de su carrera, Hernán Rivera Letelier ha sido honrado con importantes distinciones, incluyendo el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en dos ocasiones (1994 y 1996), el nombramiento como Caballero de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia (2001), el Premio Alfaguara de Novela (2010) y el Premio Nacional de Literatura de Chile (2022). Sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas y adaptadas a diversos formatos artísticos, consolidándolo como una de las voces más relevantes de la literatura chilena contemporánea.
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