And God saw that it was good
¿Alguna vez te has detenido a contemplar la maravilla de la existencia y la bondad intrínseca del mundo que nos rodea? En "And God saw that it was good", Carlo Carretto nos invita a un profundo viaje de reflexión espiritual, explorando la mirada divina sobre la creación y redescubriendo el valor de cada instante. Este libro es una meditación sobre la esencia de la vida, una invitación a percibir la belleza y el propósito en lo cotidiano, anclado en la poderosa afirmación bíblica de Génesis 1. Carretto, con su característica sabiduría y sencillez, nos guía a través de las implicancias de ver el mundo con ojos nuevos, los ojos de la fe. No se trata de una narrativa convencional, sino de una serie de pensamientos que iluminan la conexión profunda entre lo espiritual y lo terrenal, animando a la introspección personal sobre nuestra propia existencia y la huella divina en ella. Sus páginas invitan a la calma, al aprecio por la naturaleza y por la vida misma, resaltando la importancia de la gratitud y la presencia consciente en el camino espiritual. Los temas centrales giran en torno a la bondad original de la creación, la dignidad inherente del ser humano y la llamada a una vida de mayor sencillez y cercanía con lo trascendente. Es una obra valiosa para cualquiera que busque nutrir su espíritu, encontrar un sentido más profundo en la vida o simplemente hacer una pausa para apreciar la belleza del universo. Para los lectores chilenos, sus reflexiones resuenan con la búsqueda de sentido en medio de las experiencias diarias y la conexión con la naturaleza que tanto valoramos. Es una lectura que inspira a vivir con mayor plenitud y a reconocer lo sagrado en lo ordinario.
Sobre los autores
1 libro en la biblioteca
Carlo Carretto fue un influyente autor y religioso italiano, nacido el 2 de abril de 1910 en Alessandria, Italia. Desde joven, mostró un ferviente compromiso con la Acción Católica, llegando a ser presidente nacional de la Juventud Italiana de Acción Católica (GIAC). Su vida estuvo marcada por un profundo activismo social y político, lo que lo llevó a enfrentar al régimen fascista, siendo cesado de su cargo como director de instituto en 1940. En 1953, Carretto renunció a su posición en la GIAC debido a diferencias con sectores católicos que buscaban una alianza con la derecha italiana, iniciando un período de intensa reflexión personal. Este proceso culminó en 1954 con su ingreso a la Fraternidad de los Hermanitos de Jesús, inspirada en Charles de Foucauld. Durante una década, Carretto vivió como ermitaño en el desierto del Sahara, específicamente en El Abiodh, Argelia, una experiencia de silencio, oración y trabajo manual que transformó su espiritualidad. Fruto de este tiempo fue su aclamado libro "Cartas del desierto", una obra que se convertiría en un referente de la espiritualidad contemporánea. Tras regresar a Italia en 1964, se estableció en Spello, cerca de Asís, en 1965, donde animó un centro de espiritualidad en un antiguo monasterio franciscano hasta su fallecimiento el 4 de octubre de 1988. En este lugar, su comunidad se convirtió en un espacio de acogida, oración y reflexión para creyentes y no creyentes. Carretto dejó un legado literario significativo, con obras traducidas a múltiples idiomas, entre las que se destaca "Y Dios vio que era bueno" y una biografía de San Francisco de Asís. Su vida es un testimonio de la búsqueda apasionada de Dios y la coherencia evangélica en medio de los desafíos del mundo moderno.
2 libros en la biblioteca
Pedro Alberto Arellano Marín es un autor chileno reconocido por su contribución a la literatura con enfoque en valores y reflexión. Su obra más conocida, "Historias para reflexionar en familia" (2007), coescrita con Denis Galler Dufourcq, se ha destacado como un valioso material educativo. Este libro, alineado con el currículum chileno, busca fomentar el diálogo, la comprensión mutua, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional en niños y jóvenes a través de relatos breves y cercanos que abordan temas universales como la empatía, el respeto, la honestidad y la resiliencia. Otra de sus obras notables es "Y vió Dios que todo era bueno", publicada en Santiago en 1992. Este título sugiere una inclinación del autor hacia la poesía, la religión o una perspectiva contemplativa sobre la creación, complementando su interés por los valores familiares y educativos. La obra de Arellano Marín se inscribe en una tradición que busca enriquecer la formación personal y social, ofreciendo herramientas para la reflexión y el desarrollo de principios éticos.
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